Domingo tranquilo e ilusionante. Llegamos a Pamplona en tren y “taxi a la curva” hasta el pueblo de Roncesvalles.
Calentando motores con un menú de lujo en este enlace simbólico del Camino, como lo prueba el monumento central del pueblo: la Real Colegiata de Santa María, de estilo gótico francés, impresionante. Dentro la talla de la Viren de Roncesvalles, preciosa y muy venerada.
Asistimos a la misa del peregrino y salimos bendecidos para el Camino.
Muy bonito también el claustro, con los restos de Sancho VII el Fuerte.
Disfrutando muchísimo de la logística tan bien organizada por M. Jose y Georges, a los que echamos de menos.
Beatriz (con el IPad de Santiago).
