Temíamos que lloviera pero tuvimos un día otoñal precioso, entre bosques de hayas, robles y prados verdes. Maravillosas las “alfombras rojas” que las hojas nos regalaban al caer. Disfrutamos del sugerente cielo cubierto con nubes que a veces se abrían y siempre dibujaban formas muy artísticas.
Atravesamos pueblitos encantadores como Burguete y Espinal.
Subidas suaves, bajadas largas… y un descenso final bastante exigente hasta el río Arga. Zubiri nos recibe con su famoso Puente de los Rabia, donde según la leyenda curaban a los anímales enfermos.
Paisajes preciosos, conversaciones interesantes con peregrinos, silencio y piernas cansadas pero felices.
Beatriz
