Ayer confesé que había llegado a Puente la Reina en taxi. También perdí mi cartera. Ya me parecía mucho confesar, así que oculté el hecho.

Apareció en la Iglesia de Santiago. Pregunté al señor que ponía los sellos del Camino y me acompañó muy sonriente hasta donde el párroco, que la había recogido.

Después y casi al mismo tiempo llegaron Santiago y M. José y Georges y disfrutamos de un agradable paseo por el pueblo. Por la tarde fuimos a la misa de peregrinos que se celebraba en la misma iglesia y respiré aliviada al ver que el sacerdote era otro.

Pero, ¡ay!, cuando nos daba la bendición a los peregrinos y nos preguntaba de dónde éramos, al decir que de Miami, muy sonriente me preguntó si “yo era la que había perdido la cartera por la mañana”

Como dice el refrán “Antes se pilla al mentiroso que al cojo”…

Anécdota aparte hoy, por primera vez, comenzamos el Camino con una fina lluvia que no duró mucho, pero si nos acompañó el viento durante todo el precioso trayecto, entre colinas doradas, viñedos y olivos.

Pasamos por Mañeru y Cirauqui, con sus calles empedradas y aire medieval y cruzamos la fuente de Lorca, donde el agua te invita a descansar.

Al final Estella nos ha recibido con iglesias, piedra antigua y, todo hay que decirlo, un menú rico, rico, regado con tinto Chivite Colección 125, milagro de esta tierra navarra.

Beatriz (con el IPad de Santiago)

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